Durante el desarrollo de nuestros hijos, el peso es algo que nos preocupa … y mucho.
Para muchas mamás, la visita al pediatra se convierte en algo más que la valoración de la salud general del bebé. Se convierte en un examen que nos valida a nosotras como madres.
Cuanto ni más, si el bebé se alimenta por Lactancia materna exclusiva. Entonces la presión que recae sobre nosotras, puede ser demoledora para la salud mental de la madre.
Pero el peso, aunque importante, no es el único indicador del estado de salud de tu bebé.
Los famosos percentiles de crecimiento establecidos por la Organización mundial de la salud, no son una tabla de competición para ver que bebé es más alto, o está más gordito. Y que mamá tiene «mucha leche» y que mamá no.
Aunque muchas madres no pueden evitar sentirse orgullosas cuando su bebé supera el percentil del 50%. No debe ser visto para todo lo contrario, es decir, sentirse fatal porque su bebé está en el percentil 10 o incluso en el 3%.
Estar en el percentil 3, sólo significa que de cada 100 niños, de todo el mundo (alimentados a teta), 3 pesan menos que tu bebé.
Los gráficos de percentiles de la OMS deben ser vistos más como una curva de crecimiento del bebé, en la que hay que hay que preocuparse cuando la evolución de esta curva sigue unos parámetros anormales.
Si un bebé:
- Moja 6 o más pañales al día.
- El estado general del bebé es bueno, que no esté muy aletargado.
- Reacciona con normalidad a los estímulos, dentro de su edad.
Se puede decir que su estado de salud es bueno. Y que ese niñ@, tendrá una constitución más delgada.
Nos gustan los bebés gordos, pero nadie quiere tener niños obesos
Ganancia de peso «normal» en bebés
De 0 a 3 meses
Para los bebés amamantados lo mínimo que tendrían que engordar sería en los tres primeros meses 500 gr./mes es decir unos 100 / 125 gr./semanales. Hay que tener en cuenta que los bebés no engordan todas las semanas lo mismo, es decir lo más probable es que haya semanas que engorde 200 gr. y otras 80 gr. Para las niñas es un poco menos de peso unos 400 gr. mensuales.
De 3 a 6 meses
Es en este periodo de tiempo cuando las diferencias de peso con los niños alimentados artificialmente son mayores. En esta segunda época engordan menos que en la anterior. En esta etapa el peso semanal ya no es una referencia muy fiable y nos puede jugar malas pasadas, es mejor pesar a nuestro hijo cada 2 – 3 semanas y esperar a ver cuanto ha engordado en todo el mes. Si va creciendo continuadamente no hay que preocuparse cuando engordan poco.
Ganancia de peso «anormal» en bebés
Primero de todo, hay que decir que, para pesar bien a un bebé tiene que ser siempre en la misma báscula, asegurándonos que funciona correctamente, si es necesario repitiendo la pesada.
Hay que procurar que lleve ropa parecida (o en su defecto se puede tarar la ropa que se le va a colocar y cambiarle justo el pañal) y que sea a la misma hora aproximadamente.
Si realmente se confirma que un bebé engorda poco hay que prestar atención a dos puntos fundamentales:
- la técnica de amamantamiento
- la salud del bebé
Si un bebé que hasta ese momento estaba engordando normalmente y la madre tiene una buena información sobre el funcionamiento de la lactancia, se puede pensar que es algo que le ocurre al bebé.
Por ejemplo; una infección de orina puede hacer que un bebé pierda el apetito y no engorde lo suficiente. Ya que el cuerpo, emplea la energía de la alimentación en combatir la infección (generando fiebre), en vez de para engordar.
Igualmente sucede con catarros, gripes y todo el elenco de virus que los bebés pueden coger en guarderías, o cuando el hermano mayor va a la guardería o colegio.
El déficit de hierro, también puede ser otra causa del bajo peso del bebé. Así como las enfermedades metabólicas, que suelen detectarse con la prueba del talón.
Con un reconocimiento del niño por su médico pediatra, descartaremos cualquier problema de salud.
Supervisar la técnica de amamantamiento
Antes de suplementar a un bebé con fórmula, merece la pena revisar con un Asesor de lactancia, para saber si hay algo que puede estar interfiriendo en la lactancia.
Por eso conviene hacerle a la mamá estas preguntas:
1.- ¿Cuántas veces mama el bebé al día?
Lo más habitual es que los bebés mamen entre 8 y 12 veces, repartidas irregularmente a lo largo del día.
Si tu hijo mama menos, pero no hay ningún problema, respeta su ritmo.
2.- ¿Sigue un horario?
Los bebés saben cuando tienen hambre, no el reloj. Amamantarlos a demanda es la forma de asegurarse que están comiendo siempre que tienen hambre.
3.-¿Mama hasta soltarse del primer pecho por sí mismo antes de pasar al siguiente pecho?
La leche más rica en grasa está al final de la toma. Por eso es importante respetarle y dejar que suelte el pecho por sí mismo antes de pasarle al otro pecho.
Si lo pasamos antes de que termine ocurre que se bebe la leche menos grasa de los dos pechos. Una vez que se haya soltado del primer pecho se le ofrece el segundo.
Algunos niños no querrán mamar más, es normal. Si quiere el segundo pecho, al igual que con el primero lo mejor es que sea él, el que se suelte por sí mismo.
4.- ¿Tienes grietas o dolor de pezones?
Si tienes grietas o te duelen los pezones cuando tu bebé mama, es que no está cogiendo bien el pecho y por lo tanto además de lastimarte el pecho, puede ser que no se esté alimentando bien.
Lo mejor, acude a tu centro de salud y pídeles que te pongan en contacto con un asesor de lactancia.
El cuerpo humano es muy extenso y complejo y no todos los profesionales sanitarios, tienen formación en este tema.
5.- ¿Lleva chupete?
El chupete interfiere con la lactancia porque crea la famosa confusión tetina-pezón.
Para chupar el chupete se utilizan músculos de la cara distintos de los que se usan para mamar, además la boca se pone mucho más cerrada.
A la hora de mamar el bebé tiende a abrir poco la boca y agarrarse mal al pecho.
Además en bebés pequeños estar chupando el chupete hace que se cansen y luego maman menos tiempo.
También está comprobado que el uso de chupete propicia que sufran más otitis.
6.-¿Toma agua, zumos, infusiones…?
Un bebé amamantado no necesita agua, ni siquiera en verano. Los zumos no deberían darse antes de los 6 meses de edad y las infusiones del tipo solubles tienen gran cantidad de azúcar, por lo que les quitarán el hambre para poder mamar.
Esperamos que con esta entrada, se haya podido aclarar un poco sobre este tema tan delicado, que tan de cabeza nos trae a los padres, sobre todo en las edades más tempranas del recién nacido.
Y a vosotr@s, habéis tenido vuestras dudas respecto al incremento de peso de vuestro bebé?. Adelante, cuentanos tú experiencia, ya que así, aprenderemos unos de otros.
Os leo abajo.

