La producción de leche siempre responde a la demanda del bebé. Es decir, a mayor demanda, mayor producción de leche.
Por eso es de vital importancia poner al recién nacido en el pecho de la madre tras el parto, cuando el bebé está aún alerta, para comenzar así el ciclo de lactancia.
Ya que al poco, el bebé necesitará dormir durante horas para recuperarse del duro trabajo de nacer.
Tras estos momentos iniciales,lo normal es que nuestro bebé, demande cada vez más teta, debido a su propio crecimiento.
Lo que ocurre es que la madre, tardará un poco más en ajustar su producción. Y ahí el niño llora o está inquieto.
A estos periodos los llamamos Crisis de lactancia o brotes de crecimiento, y son una de las principales causas, de que los papás, acaben metiendo desesperados un biberón.
Y es que lidiar con un bebé que pide el pecho a todas horas, se pone nervioso, irritable o parece insaciable, no es nada fácil.
Sobre todo cuando eres mamá primeriza, y puedes llegar a pensar que no estás produciendo leche materna suficiente. O peor aún, alguien de tu entorno te lo dice, sin saber, el daño que están haciendo.
Es importante que toda madre entienda que estás crisis de lactancia (o mejor dicho brotes de crecimiento) son temporales y se superan, para no caer en la tentación de iniciar la lactancia artificial o incluso el destete del niño.
A veces las soluciones fáciles, no siempre son las mejores
Por lo general, la mayoría de los brotes de crecimiento suceden alrededor de las mismas edades. Eso nos permite identificarlos a tiempo y lo más importante, mantener la calma y la seguridad de que vamos a conseguir instaurar una Lactancia Exitosa.
Si sigues leyendo, comprenderás cuándo y por qué suceden. Y lo más importante, que hacer al respecto. Sobre todo, cuando «el entorno» no es favorable.
CRISIS DE LACTANCIA DE LOS 15 DÍAS
En un comienzo, el recién nacido necesita muy poca leche. Pero una vez superado los primeros días de vida, recuperado el peso perdido al nacimiento y establecida la lactancia materna, el niño de repente aumentará su demanda de leche y solo querrá estar pegado al pecho.
Aquí comienza la primera crisis de lactancia y sus síntomas son:
- El bebé llora desconsoladamente si no tiene el pecho en la boca.
- El bebé no quiere soltar el pecho o demanda leche cada 30 minutos
- La madre siente los pechos blandos y cree que no tiene leche
- El bebé no descansa ni permite a la madre descansar
CRISIS DE LACTANCIA DEL MES Y MEDIO
El segundo brote de crecimiento se caracteriza porque el bebé estará incómodo con el pecho de la madre.
Agarra el pecho, lo suelta, se pone nervioso, se pone a llorar mientras toma el pecho …
Esto es porque la leche materna cambia de sabor para adaptarse al crecimiento del bebé. No te preocupes, cuándo se acostumbre al nuevo sabor todo volverá a la normalidad.
Los síntomas de la segunda crisis de lactancia son:
- El bebé se arquea y tensa la espalda y las piernas
- El bebé llora mientras toma el pecho Se pelea con el pecho y tira de él
- El bebé está inquieto y nervioso
CRISIS DE LACTANCIA DE LOS 3 MESES
La crisis de de los 3 meses es la más compleja de todas ya que implica cambios en el bebé y cambios en la producción de leche.
Es la crisis que produce mayor abandonos de lactancia materna, ya que muchas madres dudan de su propia capacidad para producir leche.
Los síntomas de los 3 meses son:
- El bebé ha aprendido a mamar muy rápido y termina la toma de leche en 3 minutos
- La madre siente los pechos blandos y cree que no tienen leche
- Al darle de amamantar, el bebé se distrae con facilidad o incluso rechaza el pecho
- El bebé llora y protesta mucho al inicio de la toma
- El bebé ganará menos peso del habitual, y aunque esto es normal, la madre piensa que el bebé pasa hambre
¿QUÉ HACER ANTE UNA CRISIS DE LACTANCIA?
No dudes de tu capacidad de amamantar. Ten confianza en ti misma y ten también mucha paciencia.
Deja que tu bebé mame todo el tiempo que quiera. Así aumentarás la producción de leche.
L@s (crisis de lactancia) brotes de crecimiento, son temporales y se acaban superando
No fuerces al bebé a tomar, ni insistas, para no provocar lo contrario: que el bebé rechace.
No esperes a que el niño llore para ponerle el pecho. Anticípate. Estate atenta a los síntomas de hambre: movimientos de cabeza, buscar con la boca, etc.…
Amamanta en lugares íntimos y tranquilos. Ya sabes, con poco ruido y una luz suave. Maternar es un proceso muy yin
Para poder dedicarte exclusivamente a la lactancia, pide ayuda para las tareas del hogar. La alimentación de tu bebé es más importante que una casa limpia.
Ten paciencia y recuerda que todo pasa. Los bebés demandan más leche porque van a “pegar un estirón” no porque tus pechos se estén quedando sin leche.

